La soledad es una etiqueta – Relato.
-¿Puedo sentarme? -Claro, como no. “Ya podría sentarse otra”, pensó Jules echando un vistazo a la discoteca. En ella abundaban las mujeres, aparentemente más atractivas que aquella que acababa de tocarle en suerte. -¿Cómo te llamas? -preguntó ella-. -Jules -respondió él dando un generoso trago a su vaso de whisky. “Lo voy a necesitar”-. -Yo Maggy. Sentado uno frente a otro, rodeando la d... —
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Vacía de estímulos - Relato.
Las caricias volaban por el torso desnudo como una bandada de estorninos emigrando hacia tierras más cálidas, encontrando ese calor en los labios de él, posándose en sus carnosas ramas con la desesper... —

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