Fue ayer, un día en el que anunciaron que las temperaturas serían algo menos sofocantes, cuando decidí coger a la vieja Arashi y lanzarme a recorrer esas carreteras por las que antiguamente me pasaba los fines de semana.
Son algo menos de 150 kilómetros de ruta, pasando por las carreteras divertidas más cercanas a la capital. Un día de diario por la mañana, sin apenas tráfico, notando como los grados van disminuyendo según ganas altitu

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