Cada vez parece haber más fanáticos en el mundo. Cada día que pasa los acontecimientos confirman que la violencia está ganado la batalla. Y de ello, los fanatismos, sean los que sean, son culpables.
Cuando se intenta imponer una creencia a la razón, cuando la fuerza se impone para apagar una voz de otro tono, cuando el diálogo se convierte en imposición, la violencia se abre camino.

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