“La violencia no acaba de la noche a la mañana porque alguien diga ‘se terminó la guerra’”, asegura Monika Hauser. Y la guerra desata una violencia que afecta especialmente a las mujeres.
Esto vale para la República Democrática del Congo, donde desde mediados de los años 90 se cuentan alrededor de 200.000 violaciones, y la cifra continúa al alza; para Ruanda, donde se calcula que el conflicto civil dejó un balance de entre 250.000 y 5

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