No existe afrenta más irrespetuosa y grave a los ciudadanos por parte de los cargos públicos que éstos consideren imbéciles de antemano a los primeros. Demuestra una falta de respeto irreverente y una absoluta escasez de inteligencia por parte de quien lo practica.
Cuando un cargo público piensa de esta manera, que los ciudadanos son lelos sin remedio, se cree que cualquier excusa para justificar una

Entrar