En 1939 llegó al Perú el investigador Paul Kosoc, procedente de la universidad estadounidense de Long Island, con la intención de estudiar los antiguos sistemas de regadío.
Una tarde en que sobrevolaba la meseta, descubrió los gigantescos dibujos tatuados en la superficie, dibujos claramente intencionales. Seducido por esas figuras, decidió dedicarse por completo a investigar Nazca.

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