Hasta hace unos años mantuve una actitud muy crítica hacia nuestra sociedad occidental, pues la culpabilizaba de todos los males del mundo, y durante mucho tiempo fui fanática de la medicina alternativa.
Estaba tan radicalmente posicionada que ni siquiera permití que mis hijos fuesen vacunados, pero hoy en día me he reconciliado no sólo con nuestra medicina tradicional sino con todos los demás aspectos de nuestra vida occidental.

Entrar