Cuando salió de casa, lo hizo muy contento, y aunque tenía ganas de llegar, prefirió tomárselo con calma. No tomó un taxi como era su costumbre. Se fue andando al trabajo. Es bueno para el corazón, – pensó -.
En su cabeza bullía todo lo que iba a realizar ese día, que en resumidas cuentas era trepar un poco más en ese escalafón que habita en las mentes de los Seres Humanos y que, además de ser un engaño, forma parte del proy

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