Es fácil caer en la tentación de estar siempre luchando contra lo que consideramos malo, y dedicar energía mental y física a combatir lo que odiamos. Es mejor, no organizarse para el combate, si no trabajar para aquello de lo que estamos a favor. Dos ejemplos ilustran este pensamiento: · Hambre o alimentación. Luchar contra el hambre sólo debilita al que la combate y provoca ira y frustración (imaginaros estar revisando d
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar