José Luis soñaba con conducir personas, pero conducía autobuses; Todos los días comenzaba el servicio a la misma hora. Llevaba el mismo vehículo por las mismas calles. Hasta cinco veces por día. Todos los días los mismos pasajeros, las mismas caras; restos de sueño por la mañana; agotamiento y tristeza por las noches.
José Luis odiaba las rutinas. Su autobús también. Notaba cómo las ruedas se resistían a recorrer el mismo asfalto de

Entrar