“Una semana de telediarios en que el hecho abre portadas y ocupa la mitad del tiempo con la agenda al detalle del Pontífice, retransmisión de misas u homilías y los cánticos de unos chavales enfervorizados como lo harían ante cualquier cantante de moda, es muestra inequívoca de una manipulación con la que se pretende dotar de extraordinaria i

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