Hay algo inherente al hecho de ser madre, aparte de que las ojeras te lleguen a la rabadilla. Y ese algo es que, desde el mismo momento en el que el pregnosticón te da positivo, te asalta una cequera total que te impide ver las virtudes del resto de los críos de la misma edad que el tuyo y los defectos del crío propio. En otras palabras, tu hijo siempre es el mejor en todo, así sea, el pobre, un
Los (d)efectos de ser madre
2 años · Escrita desde Santa Cruz de Tenerife, España · Comparte:
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