No es sólo que haya desaparecido la ayuda, de por sí pequeña, que recibe el Tercer Mundo del Primero. La crisis, además, endurece las condiciones de vida y pone mayores controles para que los inmigrantes no entren en Europa.
Por otro lado, se les contrata menos en origen, prácticamente ha quedado abolida esta medida. Y además se les discrimina en comparación con los ciudadanos nacionales. Así, hasta un sindicato como UGT --

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