El hecho de que la puñetera recesión me tenga atado al sillón del despacho y a poco que esto siga así, al del psiquiatra, no impide que esté más o menos al tanto de lo que ocurre o más bien de lo que se publica. Aunque con cierto retraso. Como tampoco me salva de una cierta sensación de acongojamiento, ante ciertos signos evidentes de hacia dónde vamos. Pónganle su nombre preferido a la miseria. No porca, sino puta.
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar