Hay partidos que parecen bailes, por lo agarrao. Y este, no sólo por la gran afluencia de argentinos y uruguayos si no por la disposición táctica de los entrenadores,fué un tango bien sudado.
Le gusta a Benítez y a Quique que sus chicos agarren al contrario, bien ceñido por la cintura, la media, y hacerlos bailar sobre un ladrillo. Que nada se salga del planing. En eso tengo la sensación de que el madrileño no es muy diferente del portu

Entrar