Hoy vuelvo a la carga, que para eso es viernes. Y ya se sabe, el viernes Risoterapia al canto, que toca reír.
Siempre me ha maravillado ver como en un bazar árabe de cualquier ciudad, el comerciante es capaz de hacerse entender en cualquier idioma que le echen. No digo que lo domine, pero sí que es capaz de comunicarse, que no es poco.

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