Hay pocas cosas tan odiosas como que una máquina expendedora te engañe. Cuando pagas y el producto se queda a puntito de caer pero el mamón no lo hace. Y más si es lunes.
Suerte que con un par de toquecitos el producto suele caer…
Hay pocas cosas tan odiosas como que una máquina expendedora te engañe. Cuando pagas y el producto se queda a puntito de caer pero el mamón no lo hace. Y más si es lunes.
Suerte que con un par de toquecitos el producto suele caer…