Marcos Ana ayer cumplió noventa años. Aunque si le preguntan él dice que sólo tiene sesenta y siete (descuenta los veintitrés de cárcel). Y es que pasó una parte importante de su vida encerrado. Completamente olvidado, perdido y a punto de morir en varias ocasiones.
Aún podría decir que tiene menos años, si descontara los de la guerra –vi

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