Es una idea "estúpida" y "aberrante" para los científicos. Y, sin embargo, la Administración australiana lo está estudiando con total seriedad. Las autoridades de Canberra planean autorizar la matanza de los dromedarios salvajes que proliferan por todo el país, y cuya población se acercaría al millón y medio de animales.
El Gobierno, que fijó la semana pasada un impuesto para

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