Me doy cuenta de lo extraño de la situación, de la blancura excesiva del restaurante, de la teatral lentitud con la que se mueven los comensales, y cuando me fijo en que sus platos están vacíos, cuando compruebo que no consigo escuchar una palabra de lo qué dicen comprendo por fin que estoy soñando y con esa lucidez llega también la certidumbre de que la niña aparecerá en cualquier momento. Comienzo a jugar con los cubiertos, que son plateados
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CirculolecRoma
Mazinger: Recuerdo que cuando lo vi por primera vez, hace ya ocho años, no podía dejar de contemplar la enormidad ... http://bit.ly/azNsII
Hace 1 año vía Twitter

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