Agosto es ese mes donde cada uno se relaja y donde parece que se pueden decir las cosas más absurdas sin que pase nada. Al fin y al cabo el sol funde las neuronas, la luz deslumbra el entendimiento y el calor derrite los sesos. Y además, todos estamos dispuestos a soportar lo que nos echen, en aras de no movernos demasiado, de no complicarnos la vida y de hacer una excepción al año, que para eso estamos en agosto, el mes-rey de la holganza y l

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