Un buen día de verano de 2008, a finales del año, decidí crear un blog. Me parecía una estupenda oportunidad de distribuir lo que yo podía dar al mundo. Y sobre todo, supe que sería una experiencia interesante. Fui cautivado por la idea.
A la hora de elegir la temática pensé: ¿Que quiere la gente? ¿Quién leería mis artículos? ¿Lo hago por mi, o lo hago por la gente? Una sola noche tardé en decidir algo inesperado.

Entrar