Recuerdo una noche en que el frío consumía algo más que mis huesos, estaba en la cocina mirando a través de la ventana, el cielo en aquel momento me pareció inmenso. Mientras observaba las estrellas, pensaba en lo ocurrido horas antes, se suponía sería mi gran día, pero no fué así o por lo menos no resulto lo que yo esperaba.
Esa mañana, desperté con la sola idea de escuchar a los Doctores Mendoza, Gonzáles, y Campanela, mi cirujanos, d

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