La anécdota es muy famosa y se ha repetido hasta el mareo: durante una cena de gala en honor de Augusto Monterroso una encumbrada, mas ígnara, dama le dice: maestro, he leído su cuento de El dinosaurio*. Él le responde: ¿y qué le ha parecido? Ella, echando sus pechos enjoyados hacia el frente le dice: maravilloso maestro, me está pareciendo maravilloso, pero aún no lo termino de leer…
Aunque prefiero la anécdota de la exfuncionaria d

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