Seré breve: Carlos Sorín es un director experto en contar muy bien cosas muy pequeñas. La película que lo puso en el mapa se llamaba Historias mínimas (2002), un nombre que es una declaración de intenciones que cumple a rajatabla. Allí contaba tres historias patagónicas muy sencillas, protagonizadas por mitad caras conocidas, mitad actores novatos. Con Bombón, el perro (2004) recorta un poquito más y deja las
Minimalismo narrativo [1]
3 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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