Encima de una loma, en algún lugar entre Jerusalén, Siria y el Kurdistán iraquí. Con cientos de personas congregadas a sus pies, un hombre, que viste una humilde túnica, predica la palabra de Dios para todo aquel que quiera escuchar. Y lo hace en la lengua que le enseñaron sus padres. El arameo. Jesús Cristo hablaba en arameo, era su lengua madre y en ella el Hijo de Dios comenzó a revelar las
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