Como los negocios son un riesgo y en ellos existen socios, lo primero no se debe poner el corazón sino la cabeza a funcionar, esto porque a veces hacemos sociedades con personas que consideramos amigos, vecinos, familiares, compañeros de trabajo o desconocidos pero que representan un costo de oportunidad.
A todo emprendedor o emprendedora le recomiendo el uso de un contrato de confidencialidad entre los socios, al menos en las sociedad

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