Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
Que verdad tan aplastante, ¿cierto?. Ella lo dijo así, tan natural como es desde el día en que nació, pero no se dió cuenta de la semilla que había plantado en mi mente, en los engranajes de mis neuronas, que desde ese momento se han puesto a funcionar a marchas forzadas por el exceso que les pido últimamente. Me paré a pensar que tal vez su tristeza, tal vez su morriña, sus lágrimas inc... —
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