Una vez, estaba un amigo mío escuchando una disertación sobre la igualdad. La persona que hablaba decía que los seres humanos éramos iguales. Y entonces, mi amigo se levantó y dijo: “Perdón, no creo que seamos iguales porque a mí jamás se me ocurriría decir tal estupidez”.
Fue un provocador, cierto, pero puso algunos puntos sobre las íes. La prueba es que en los

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