Cuando empezábamos a escribir “en serio”, con catorce, con quince años, montamos una revista de poesía en el instituto. La llamamos Agadir por el larguísimo poema de Arthur Lundvist y éramos malísimos. En algún momento y, supongo, creyéndonos muy originales, nos propusimos un ejercicio de estilo: unas reglas, un bolígrafo y un papel y todos teníamos que jugar con los mismos elementos para ver lo que salía.
Notas de un cine de verano casero (IV)
2 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
Ayúdanos a hacer de Bitacoras.com un servicio mejor para todos. Lee nuestros consejos.
Ningún usuario registrado ha votado aún.

Entrar