Me he mudado a un lugar aislado de casi todo que lo único que tiene muy cerca —extraordinariamente cerca— es un multicines de dieciocho salas. Aunque parezca mentira, en algunos casos la acumulación de salas si puede dar grandes ratos.
En cualquier caso echando un vistazo a la cartelera la norma del gafe se cumple: la película que quiero ver está precisamente a cincuenta minutos de metro, tranvía, autobús o tod

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