Que las arcas municipales están exhaustas era algo que se sabía desde mucho antes de las elecciones de Mayo. Los políticos, únicos responsables de tal situación, tienen la fea costumbre de paliar esas circunstancias adversas siempre con la misma y vieja receta: transformar el patrimonio público en dividendos.
Es como la pescadilla que se muerde la cola; gestionan mal, venden patrimonio de todos para

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