No podía ser de otro modo con un obispón conciliar, luego de sentenciar que la sodomía es una gravísima enfermedad, ahora matiza (contemporiza) con el lobby sodomita y afirma: “evidentemente”, un homosexual “puede ser muy feliz”, ya que “Dios cree en la felicidad de todos sus hijos y no excluye a ninguno”, si bien “hay
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