- Juan - le digo a un niño de siete años, que, nada más entrar en quirófano, se ha colocado de lado, se ha puesto cómodo y ha cerrado los ojos - cariño, tienes que ponerte boca arriba.
- Oye, que a mí me ha dicho mi madre que yo venía aquí a dormir. Y boca arriba no se duerme cómodo.

Entrar




