Les habíamos visto moverse entre loa arbustos morados, rápidos, agitando las ramas, curiosos ante la enorme columna de humo que aún marcaba nuestro recorrido desesperado por aterrizar antes de que un fallo nos precipitara sin remedio hacia el planeta. Sabíamos que estaban allí. Habíamos observado sus núcleos urbanos, poco más que villorrios desperdigados por la sabana entre amarilla y rosada que constituía el único paisaje del único continente
-
Esta portada pertenece al número de Galaxy de Octubre de 196...
Esta portada pertenece al número de Galaxy de Octubre de 1965. En él apareció el relato de Isaac Asimov que inspira Padre fundador, mi columna de esta semana para Libro de Notas. —

Entrar