Una multitud avanza por la calle. Escuchamos el sonido rítmico e incesante de sus pasos, sus pisadas contra el suelo, firmes y furiosas, un eco inquietante en la noche. Tardaremos aún unos minutos en saber hacia donde se dirigen. El plano nos sitúa en la puerta de un hospital; entramos en él poco a poco, adelantados por hombres que llegan con prisa armados con palos. Detrás de ellos viene todo el grupo, una masa de asaltantes dispuesta a arras
Paisajes tranquilos y campos de exterminio
3 años · Escrita desde Santiago de Compostela, España · Comparte:
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