Su cara evocaba la derrota; unos pliegues duros, sobre algunas cicatrices hondas. Observando el Horizonte, al lado de su perro, pensó: “si todo esto es la Creación, ¿en qué lugar me perdí?” Pajarito debía su apodo a su primer crimen. Retorció el cuello a un vecino, cuando ambos eran

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