¡Dios! Sé que tú estás siempre a ladito mío, se que escuchas mi respiración y que por las noches acaricias mi cabello, y que a veces me das palmaditas en la espalda, lo he sentido, he sentido esa tranquilidad que solo tus mimos pueden darme.
Sabes que no hay para mí nadie que pueda más que tú, nadie que pueda brindarme solo eso que todo ser humano ansí

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