Alguien creía que las religiones iban a menos, que los dioses perdían terreno, que la ciencia se imponía. ¡Ilusos! Y es que al final, no sé por qué pero la razón tiene las de perder.
Mucho tiqui-taca, mucho pasecito, mucho dominio para, al final, tener que depender de un animalejo. Simpático, eso sí, pero un animalejo. Y es que hoy el Rappel de moda, no es un ser humano aunque se llame Paul y sea el dios de moda del verano. Es un pulpo

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