Los adultos solemos olvidarnos de nuestra infancia: de lo que sentimos y de cuáles eran nuestros medias, nuestros deseos y nuestras tristezas. Ojalá reconozca en las frases que siguen algunas de sus reacciones de antes y recree para bien de los niños lo más rescatable.
Mis manos son pequeñas y por eso vuelco la leche aunque no quiera descuidarme.

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