Ya van naciendo los primeros de esta temporada y una vez mas me siento agradecida e ilusionada de ver como la vida se abre paso aquí en Villarochel.
Son tan pequeñitos y tan frágiles que casi da miedo cogerlos pero cuando lo hago me transmiten toda la suavidad y el encanto especial que rezuman y cobijados debajo de las alas de su mami, observan el nuevo mundo que les ocasiona tanta curiosidad.

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