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e lo más íntimo de la convicción viene el reclamo del primer burócrata federal: ‘‘A nosotros nos cuesta millones una primera plana y a ellos gratis;’’ pues la propaganda política es la mercancía más cara (e inútil) y los periódicos sacrifican espacio informativo para poder acomodarla sobre el papel. La propaganda se vende y la información vende, esa es la diferencia. E informar, no se olvide, es

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