Estos chicos peperos deben creer que somos idiotas, y no digo yo que no haya algún bobo –también en sus filas—, pero de eso a creer ciertas promesas electorales, va un abismo.
Resulta que como son tan buenos, tan majos y tan estupendos, han decidido poner un tope en las deudas de las administraciones públicas y lo han introducid

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