Cada vez que un año termina, toca hacer balance de todo lo que nos depararon los últimos doce meses, para, acto seguido, pasar a enumerar todo lo que nos gustaría que nos trajeran los siguientes doce. Sin embargo, hay momentos en los que uno no está en condiciones de pedir nada al año que empieza, sino que se ve obligado a dejarse llevar lo que los acontecimientos le van imponiendo.
No se ha detectado ningún blog que referencie esta entrada.

Entrar