Durante unos cuantos años de mi vida, trabajé desarrollando simuladores de vuelo. Eran montones de ordenadores conectados entre sí y a una réplica de la cabina de un avión, que se utilizan para entrenar a los pilotos antes de dejarles que jueguen con el juguete caro de verdad.
Parte del entrenamiento que facilitaba el aparato en cuestión era el de reacciones a situaciones de emergencia. Para ello, el instructor, desde su posición tamb

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