Un viejo amigo periodista llamado Rubén Amón me introdujo a los toros de la mejor manera posible. Yo era un ignorante de las artes taurinas y le pedí a él y a otro experto llamado Javier Villán que me invitaran a una corrida y me explicaran qué sucedía allí y por qué.
Como para mucha gente, las corridas de toros para mí eran una escenas aburridas que aparecían en televi

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