Sus pies diminutos corren descalzos por el camino de tierra. No sienten el dolor de las piedras, están más que acostumbradas a la desnudez de sus pies, y además lo que les preocupa, a esas seis mujeres de poncho rojo, es volver a casa sanas y salvas con los cinco niños que acarrean. Hoy el comandante de Juxtlahuaca, un municipio mestizo en la zona triqui las dejó ir, después de que, con su complicidad, presuntos integrantes del grupo paramilit
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