Tengo 46 años y cerrando los ojos, me veo de pequeño mirando a mis padres trabajando muy duro para poder enviar a mis hermanos y a mí a la escuela. Éramos una familia de clase trabajadora y nos criaron con la convicción que seamos personas de bien el día de mañana, con cultura general, pero con sobre todo respeto por nuestros semejantes, por nuestro prójimo.
Como todo niño, había días que íbamos al colegio contentos y otros que nos hubi

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