Son las 2:36 de la madrugada del 18 de agosto. Todavía no sé qué me ha pasado hoy. Sólo sé que he sentido miedo y todavía tengo mucho miedo metido en el cuerpo. He sentido que mi suerte esta noche estaba en manos de quien debía protegerme como ciudadana, y me temí que no iba a ser la mejor de las suertes.
-¿A quién vas a denunciar, gilipollas, a la policía? Atrévete a decir que la policía te ha robado 6.000 euros

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