No hay cosa más aburrida que los fines de semana en televisión. Aparecen las caras de los representantes de los partidos políticos: uno dice una cosa, y el de enfrente, la contradice. La gente aplaude. Se agitan banderas. Y así, todos los telediarios del fin del semana. Políticos, política, politización… Pero las familias españolas le dan la espalda. No les in

Entrar